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Literaturas

Yacimientos literarios

Los mejores mercados del mundo en la autobiografía de Pablo Neruda




Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (1904-1973) nace en Parral (Chile) en el seno de una familia obrera. Adopta el seudónimo de Pablo Neruda por primera vez en 1920 y con carácter definitivo en 1946. Algunos tratadistas atribuyen su adopción al poeta checo del siglo XIX Jan Neruda mientras que otros lo vinculan con un personaje que aparece en algunas novelas de Conan Doyle sobre Sherlock Holmes.

Desarrolla una amplia carrera diplomática en Birmania, China, Argentina, España y Francia. También tiene fuertes conexiones políticas con el Partido Comunista chileno. Estas vertientes de su actividad pública condicionan su admiración por el realismo socialista soviético.

De su obra poética se pueden destacar: Veinte poemas de amor y una canción desesperada(1924), Canto general (1950), Las uvas y el viento (1954) y Estravagario (1958). En 1971 La Academia Sueca le concede el Premio Nobel de Literatura y en 1974 publica Confieso que he vivido con claros tintes autobiográficos.

Los tres fragmentos de Confieso que he vivido que se recogen en esta selección tienen notas incandescentes y, sobre todo, ribetes de atemporalidad. En el primero, se plantea la importancia de los emblemas agigantados como estrategia ante el analfabetismo de la población indígena. Un serrucho inmenso o una bota colosal sustituyen a las palabras ferretería o zapatería y lo hacen con precisión e imaginación.

El segundo texto seleccionado constituye un bello encomio de los mercados minoristas. El entusiasmo del autor le lleva a decir que "México está en los mercados". La riqueza de colores y sabores les otorga una maravillosa prestancia que "llega al paroxismo".
El tercer texto plantea la relevancia de las tiendas y sus escaparates para generar alegría y arrobamiento en los barrios más humildes de la población. Las vitrinas son consideradas como mágicas por parte del prosista. Una sencilla tienda de calzado, tomada a título de ejemplo, se constituye en un faro de luz y de esparcimiento para familias enteras "que se paraban ahí largamente con sus niños en los hombros".






Confieso que he vivido. Pablo Neruda. Seix Barral(1974). Editorial Planeta (2015). Barcelona.


Pág. 18
“Temuco es una ciudad pionera, de esas ciudades sin pasado, pero con ferreterías. Como los indios no saben leer, las ferreterías ostentan sus notables emblemas en las calles: un inmenso serrucho, una olla gigantesca, un candado ciclópeo, una cuchara antártica. Más allá, las zapaterías, una bota colosal”.


Págs.177 y 178.
“Lo recorrí por años enteros de mercado a mercado. Porque México está en los mercados. No está en las guturales canciones de las películas, ni en la falsa cacharrería de bigote y pistola. México es una tierra de pañolones color carmín y turquesa fosforescente. México es una tierra de vasijas y cántaros y de frutas partidas bajo un enjambre de insectos. México es un campo infinito de magüeyes de tinte azul cero y corona de espinas amarillas.

Todo esto lo dan los mercados más hermosos del mundo. La fruta y la lana, el barro y los telares, muestran el poderío asombroso de los dedos mexicanos fecundos y eternos …, donde la legumbre es presentada como una flor y donde la riqueza de colores y sabores llega al paroxismo…”.


Págs. 203 y 2014.
“Era un arrabal pobre y aquella pequeña calle, a 100 metros bajo mi ventana, acaparaba toda la iluminación del barrio. Tienduchas y boliches la llenaban.

Atrapado en mi rincón, mi curiosidad era infinita. A veces no lograba resolver los problemas. Por ejemplo, por qué la gente que pasaba, tanto los indiferentes como los apremiados, se detenían siempre en un mismo sitio. ¿Qué mercaderías mágicas se exhibían en esa vitrina? Familias enteras se paraban ahí largamente con sus niños en los hombros. Yo no alcanzaba a ver las caras de arrobamiento que sin duda ponían al ver la mágica vitrina, pero me las suponía. Seis meses después supe que aquél era el escaparate de una sencilla tienda de calzado”.